
La Orquesta Julio Caro Baroja fue fundada en el año 1995 por Marián Maeztu y renueva gran parte de los miembros año tras año con el cambio de escolaridad.
Desde su fundación, su objetivo es servir como vehículo de expresión y comunicación musical, puesto que es la plasmación de la teoría y la práctica musical. El resultado final, demuestra que se consigue dar a conocer con profundidad la concepción creativa, expresiva y comunicativa de la música.
Es una Actividad integrada en el Proyecto Educativo del centro, pionera en Navarra, como expresión de una Educación Musical básica y obligatoria a la que tienen derecho todos los ciudadanos. Por lo tanto cumplimos una considerable Función Social al mostrar en nuestros conciertos (a la sociedad en general), las posibilidades formativas, humanas y artísticas de una Educación Musical no reglada.
En la actualidad, la orquesta, se compone de aproximadamente 70 alumn@s de Educación Secundaria y Bachillerato que interpretan toda clase de melodías, abarcando cualquier estilo musical, con Flautas de Pico (Soprano, Alto, Tenor y Bajo), y Percusión (Timbales, Batería).
En numerosas ocasiones, nos unimos a la Orquesta Irubide, dirigida por José Javier Aznárez y formada por alumn@s del I.E.S. PADRE MORET – IRUBIDE; con la que tenemos en común parte de nuestra historia, ya que ambas orquestas fueron fundadas el mismo año y con el mismo objetivo.
Hay que destacar que es una actividad extraescolar del centro educativo que une a jóvenes con gusto y afición por la música, capaces de sacrificar parte de su tiempo de ocio en la realización de esta actividad.
En esta experiencia compartida, no se discrimina por su conocimiento sino que se puede participar siempre que se cumpla con el compromiso de estar y trabajar por la Orquesta. Prima el desarrollo de capacidades de respeto mutuo, de solidaridad, de esfuerzo, de disciplina y de trabajo en y para el grupo. Por ello la experiencia de participar en la Orquesta aporta un enriquecimiento personal muy importante, al saber actuar y estar en situaciones muy variadas. La tolerancia y el respeto en la práctica orquestal es un requisito imprescindible, que trae consigo la disciplina, el orden, el silencio, la consideración de unos con otros, el miramiento, la cortesía, la alegría y la satisfacción compartida; en una palabra, la paz como gran concepto desde el desarrollo de un sentimiento solidario que facilita las relaciones humanas.









